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Propiedad intelectual en un catálogo publicitario

Una empresa dedicada distribución de productos de bricolaje y material de construcción demanda a otra empresa dedicada a la misma actividad comercial. Alega el plagio de una herramienta de marketing muy importante para la actividad comercial de sus establecimientos, el catálogo de productos, en atención a aspectos tales como: la impresión en papel reciclado de apariencia modesta; formato reducido; impresión en cuatricromía; uso de la paleta de color; estructura interna de los catálogos comparados; criterios de codificación visual empleados; tipografía y uso de tablas de cálculo. Sobre la base de esta infracción susceptible de protección tanto al amparo de la LPI art.10.1.a) como de la LPI art.12.2, ejercitó una pluralidad de acciones de propiedad intelectual.
A su vez, entendió que el comportamiento constituía un acto de competencia desleal, que podría encuadrarse en la LCD art.5 (actual LCD art.4.1) como un acto contrario a la buena fe, de aprovechamiento o expolio del esfuerzo ajeno y actos de obstaculización.
En apelación, respecto a las acciones de propiedad intelectual, la Audiencia concluye que ha existido plagio. Y respecto de la competencia desleal, concluye que el plagio implica un aprovechamiento del esfuerzo y la originalidad creativa ajena, contraria a las exigencias de la buena fe objetiva.
El TS, Respecto del primer motivo de casación (propiedad intelectual), dispone que el tipo de catálogo que se ofrece en este caso concreto, resulta difícil que pueda considerarse una «creación original literaria, artística o científica». Sobre todo si se pretende su protección no respecto de un determinado catálogo (un número concreto), sino en general de la forma y configuración de los catálogos, en cuanto al formato, estructura, selección y disposición de sus contenidos, que se consideran originales.
La protección concedida por la sentencia de apelación es la propia de una base de datos (LPI art.12). La sentencia de apelación, guiada por el informe pericial aportado con la demanda, basa la existencia del plagio en la concurrencia en el catálogo de productos de la demandada de una serie de elementos comunes a los de la demandante, en su mayoría son irrelevantes para la protección de la LPI art.12, lo que denota una indebida aplicación del precepto legal.
La selección de la información que se contiene en ambos catálogos viene determinada, con arreglo a un interés comercial, por los productos que son ofertados para su comercialización en cada caso, que suelen ser coincidentes en atención a que operan en el mismo mercado de productos de bricolaje y material de construcción. Podría tener algo que ver con la disposición de los contenidos, pero respecto de ello la originalidad en este caso es muy pequeña, por no decir inexistente, en relación con la que exige la Ley. Por todo ello, el catálogo de la demandante no merece la condición de obra a estos efectos y por ello las similitudes que presenta con el catálogo de la demandada no permiten apreciar infracción alguna de derechos de autor.
En cuanto al segundo motivo de casación, la conducta que según la demanda constituía un acto de competencia desleal, por ser contraria objetivamente a las exigencias de la buena fe era copiar el diseño, en un sentido amplio, del catálogo empleado. La sentencia de apelación parece que califica la conducta de la demandada como un acto de aprovechamiento o expolio del esfuerzo ajeno.
En este caso, el TS señala, la conducta de la demandada no va encaminada a aprovecharse de una concreta campaña publicitaria o de marketing de la demandante, y con ello de la inversión realizada en ella. Lo que hace es copiar la forma de presentar los productos que desde hace mucho tiempo emplea la demandante en sus catálogos de productos. Más allá de que la demandada se haya acomodado a la forma de ofertar los productos de un competidor que tiene éxito en el mercado, al adaptar su propio catálogo a ese modo de hacer, lo que por sí no constituye ningún acto de competencia desleal, no se ha alegado ni mucho menos acreditado la concurrencia de alguna otra circunstancia que determinara la en la obtención del eventual beneficio derivado de la imitación, como sí ocurrió en el supuesto enjuiciado en la sentencia TS 19-6-13, EDJ 182444. Razón por la cual se desestima también este segundo motivo.

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