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Pensión de viudedad de divorciada antes del 1-1-2008 y complemento por mínimos

La cuestión controvertida consiste en el modo de calcular el importe del complemento por mínimos en el caso de la pensión de viudedad que es reconocida a quien, por hallarse separado o divorciado del causante, se le abona la pensión a prorrata por el tiempo de convivencia con aquel.
La sentencia recurrida parte del importe final resultante de la pensión efectivamente percibida -tras aplicar la prorrata (56,95% en este caso) a la pensión consistente en el 52% de la base reguladora- y la compara con el importe de la pensión mínima garantizada para la anualidad correspondiente. Siendo superior la segunda, considera que la beneficiaria tiene derecho al complemento por mínimos.
Sin embargo, el TS venía entendiendo que la norma no reconoce varias pensiones de viudedad, sino una sola que se reparte proporcionalmente en la forma que en ella se determina, reparto que afecta, igualmente, al complemento por mínimos. Por ello, la distribución de la prestación entre diversos beneficiarios debe hacerse con arreglo al tiempo vivido con el causante, no existe una multiplicación de pensiones de viudedad, sino que se distribuye una sola entre varias beneficiarias, por lo que, cuando se trata de los mínimos garantizados en los diversos Decretos, mientras éstos no dispongan otra cosa, debe hacerse también en la misma proporción, ya que dichos mínimos son una garantía que afecta a las prestaciones contributivas y éstas siempre han de tener una vinculación a las cotizaciones del causante, no pudiendo multiplicarse en función de los mínimos vitales garantizados por no tener éstas un carácter asistencial. Ese mismo criterio ha servido para dar respuesta a las situaciones en las que, pese a no concurrir otro beneficiario, sí estábamos ante pensiones de viudedad cuya cuantía era proporcional al tiempo de convivencia.
En la sentencia de referencia se entiende:
1. Que esa doctrina parece no casar con la de la naturaleza y finalidad esencial de los complementos a mínimos, ya que estos se consideran prestaciones de naturaleza complementaria con autonomía propia, en tanto han de ser reconocidos en favor de quienes cumplan los específicos requisitos exigidos en las correspondientes normas reguladoras de esta materia, garantizando al beneficiario de la pensión unos ingresos suficientes, por debajo de los cuales se está en situación legal de pobreza. Las razones para tal conclusión son, entre otras, las siguientes: el complemento a mínimos consiste en una cuantía que no responde al objetivo de la prestación mejorada de sustituir una renta, sino al asistencial de paliar una situación de necesidad; su reconocimiento no atiende a los requisitos de la pensión, sino exclusivamente a la falta de ingresos económicos; la propia denominación evidencia que no tienen sustantividad propia; tienen naturaleza no contributiva (LGSS/94 art.82.b, hoy LGSS art.109.3.b) y se financian con cargo al Presupuesto de la Seguridad Social; y la concurrencia de los requisitos no se exige en una exclusiva fecha, sino que han de acreditarse año tras año.
Se hace difícil sostener que pueda cumplirse el objetivo indicado de paliar la situación de necesidad, si la cuantía que se fija como pensión mínima garantizada para cada año es minorada por aplicación del indicado porcentaje en relación con una prestación que, de no complementarse, no alcanzaría por sí sola el umbral económico fijado.
2. La cuantía en tiempo proporcional a la convivencia aunque hubiera un solo beneficario es anterior a la reforma de la L 40/2007. Tras dicha norma solo impone el reparto proporcional al tiempo vivido con el causante cuando se produce la concurrencia de beneficiarios con derecho a pensión (LGSS/94 art.174.2, hoy LGSS art.220.2) . Ello supone que, para los hechos causantes posteriores a la citada norma legal, la situación del viudo divorciado solo está afectada -por lo que a la cuantía de la pensión se refiere- de concurrir con otro beneficiario.
Cabría entender, por tanto, que solo de concurrir varios beneficiarios puede seguirse afirmando que estamos ante una única pensión que, al repartirse, obliga también a repartir los complementos por mínimos.
3. En el caso presente se reconoció la pensión de conformidad con la legislación vigente en el momento del hecho causante y que, por ello, la cuantía resulta de aplicar el entonces vigente parámetro de la proporcionalidad al tiempo de convivencia. Sin embargo, el complemento por mínimos tiene una naturaleza autónoma y que, además, resulta de fijación anual, de suerte que en cada anualidad al Estado le corresponde determinar cuál es el mínimo legal que cualquier pensión de viudedad debe alcanzar.
Por consiguiente, al no establecerse distinción alguna en los correspondientes Reales Decretos para los años del periodo reclamado (2009 a 2011) y siendo la pensión de viudedad la única pensión de tal clase causada por el trabajador fallecido, ha de aplicársele a la misma el complemento por mínimos en la cuantía fijada para cada una de dichas anualidades.

NOTA
El voto particular considera que la sentencia precisa un matiz importante, cual es concretar de forma expresa que la modificación de doctrina que comporta, se limita al supuesto concreto examinado y no otro. Formula al respecto las siguientes consideraciones:
a) La equiparación entre los casos de reparto de la pensión de viudedad y aquellos otros en los que no consta que exista otra persona con derecho a la misma, es la que es revisada, y afectar en concreto y exclusivamente a los supuestos con hechos causantes anteriores a la vigencia de la Ley 40/2007, de reparto de pensión en los que no existe otra persona con derecho a la misma.
b) La modificación de nuestra doctrina para supuestos como el presente, en cuanto al reconocimiento del complemento a mínimos en su integridad, no a prorrata del tiempo de convivencia, tiene su razón de ser en que no concurre ningún otro beneficiario con derecho en la misma pensión. Pero no en cual sea la naturaleza jurídica del complemento a mínimos que aquí no es objeto de discusión. De modo que, en los restantes supuestos de concurrencia de beneficiarios en una pensión de viudedad, se mantiene la doctrina de la Sala antes expuesta, de que cada causante lucra una única pensión de viudedad con independencia de las personas con derecho que puedan concurrir a la misma, que habrán de recibirla prorrateada. Y lo mismo sucede con el complemento a mínimos, (en tanto no exista un cambio normativo al respecto) , pues cada pensión no puede generar más que un complemento a mínimos, por lo que – en su caso- éste habrá que prorratearse al igual que la pensión.

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