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Despido por transgresión de la buena fe por hurto, fuera de la jornada y lugar de trabajo, en una tienda de la cadena empleadora

Una empleada de una cadena de supermercados, con reducción de jornada, fue despedida disciplinariamente por trasgredir la buena fe contractual, al haber sido sorprendida apropiándose de productos en un supermercado de la misma empresa, pero distinto al de su lugar de trabajo.
En instancia y en suplicación el despido se consideró nulo, al entender que no se puede sancionar por actos que tienen lugar fuera del horario y lugar de trabajo; calificando el despido de nulo, al existir reducción de jornada.
La Sala IV, por el contrario, estima el recurso de casación para unificación de doctrina, casando y anulando la sentencia recurrida y declarando el despido procedente, una vez admitida la contradicción, al existir dos doctrinas contradictorias sobre el alcance de los deberes de los trabajadores fuera de su jornada y lugar de trabajo, en empresas de idéntica actividad, respecto de una actuación absolutamente coincidente y en circunstancias también análogas.
En primer lugar, aclara cuales han de ser las premisas interpretativas:
1.Fuera del horario y lugar de trabajo no existe bula absoluta para realizar actuaciones que vayan en perjuicio de la empresa y que de haberse realizado en horario de trabajo serían sancionables. Así sucede en algunos supuestos: durante la IT, con comportamientos desleales, o las propias ofensas verbales o físicas de familiares que convivan con el empresario y que, en buena lógica, se producirán fuera del tiempo y lugar de trabajo.
2. La razón de que tales actos sean sancionables se encuentra en que redundan, directa o indirectamente (siquiera por enturbiar el buen ambiente del trabajo) en perjuicio de la empresa.
3. Queda fuera de la posibilidad de sanción disciplinaria el legítimo ejercicio de cualquier tipode derecho fuera de la jornada laboral, incluso cuando pudiera a colisionar en algún momento con los intereses empresariales, o se valorase subjetivamente que se estaba perjudicando de alguna forma los intereses de la empresa.
4. Las actuaciones ilegales -fuera de su jornada y lugar de trabajo- debe quedar al margen de la potestad disciplinaria del empresario, siempre y cuando esa actuación:
– no tenga la menor vinculación con la actividad laboral;
– no cause perjuicio de ningún tipo a la empresa.
En segundo lugar, aplicando esa interpretación al presente asunto el TS concluye que cabe la sanción disciplinaria impuesta, al constatarse que:
a) Se está ocasionando un perjuicio al empresario con ocasión de un acto ilícito voluntario y deliberado que puede ser una infracción penal y que es relevante en relación al contrato de trabajo. Aparte del perjuicio económico directo, se compromete la situación personal de los trabajadores que prestan servicio en el establecimiento en el que estaba hurtando los productos, al ponerlos en el compromiso personal de verse obligados a enfrentarse a una compañera de su misma empresa.
b) La pertenencia en un momento concreto a uno u otro de los centros de trabajo se enmarca en el ámbito de las facultades de movilidad geográfica y funcional de las que dispone el empresario, que se verían entorpecidas de futuro ante la posibilidad de destinar a ese trabajador a aquellos otros centros en los que hubiere ya actuado de manera impropia.
c) Al margen del mayor o menor perjuicio económico que suponga el valor de los objetos hurtados, lo más relevante es sin duda que una vez detectada esa conducta, difícilmente puede sostenerse que no se haya quebrado la confianza que la empresa deposita en la trabajadora que ocupa un puesto de trabajo como cajera-reponedora en otro de sus establecimientos. No parece razonable que el empleador carezca de la posibilidad de aplicar algún tipo de sanción a la trabajadora que con esos antecedentes volvería a desempeñar esas funciones en su puesto de trabajo, pese a conocer que ya se ha apropiado de productos como los que están a la venta en el supermercado en el que presta servicios. Es aplicable en este caso el argumento de que la pérdida de confianza y la transgresión de la buena fe es lo que justifica la sanción al trabajador en los supuestos en los que se apropia de bienes de la empresa de escasa relevancia y mínimo valor económico.
d) El Tribunal no descarta que la trabajadora pretendiese utilizar los conocimientos que tenía sobre las interioridades en el funcionamiento del establecimiento, de las prácticas habituales y mecanismos de cobro que se aplican en su empresa, para intentar pasar desapercibida con mayores posibilidades de éxito a la hora de abonar el importe de la compra en la línea de cajas, y por ese motivo hubiere elegido precisamente un local de la empresa para la que presta servicios, que no el de otra cualquiera cadena de supermercados diferente.

NOTA
El voto particular considera que es relevante que los hechos se cometieran en un establecimiento abierto al público en general, que la venta no se hallara limitada o sometida a específicas reglas o requisitos relacionados con su condición de empleada y recalca que no hay hechos probados que acrediten o fundamenten la sospecha de que la trabajadora se prevaliera de su conocimiento del funcionamiento de la empresa para el hurto, o que cometiera la infracción de forma intencionada y deliberada para causar daño a la empresa. El voto disidente, destaca que no existe conexión suficiente entre el hurto y la relación laboral, pues la trabajadora acude al centro como mera cliente y que por lo tanto, tal y como opinaba el Ministerio Fiscal, el recurso debía ser desestimado.

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