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Abono de intereses por la aseguradora en indemnizaciones por accidente de trabajo

A efectos del abono de intereses por parte de la empresa aseguradora en relación con una indemnización por daños derivada de un accidente de trabajo, hay que tener en cuenta lo dispuesto en la Ley de Contrato de Seguro que recoge las siguientes reglas (L 50/1980 art.20):
1. Se entiende que el asegurador incurre en mora cuando no hubiere cumplido su prestación en el plazo de 3 meses desde la producción del siniestro o no hubiere procedido al pago del importe mínimo de lo que pueda deber dentro de los 40 días a partir de la recepción de la declaración del siniestro.
2. La indemnización por mora se impone de oficio por el órgano judicial y consiste en el pago de un interés anual igual al del interés legal del dinero vigente en el momento en que se devengue, incrementado en el 50%; estos intereses se consideran producidos por días, sin necesidad de reclamación judicial. No obstante, transcurridos 2 años desde la producción del siniestro, el interés anual no puede ser inferior al 20%.
3. El término inicial del cómputo de dichos intereses es la fecha del siniestro. No obstante, si por el tomador del seguro, el asegurado o el beneficiario no se ha cumplido el deber de comunicar el siniestro dentro del plazo fijado en la póliza o, subsidiariamente, en el de 7 días de haberlo conocido, el término inicial del cómputo es el día de la comunicación del siniestro.
4. El término final del cómputo de intereses en los casos de falta de pago del importe mínimo de lo que el asegurador pueda deber es el día en que comiencen a devengarse intereses por el importe total de la indemnización, salvo que con anterioridad sea pagado por el asegurador dicho importe mínimo, en cuyo caso es término final la fecha de este pago. Es término final del plazo de la obligación de abono de intereses de demora por la aseguradora en los restantes supuestos el día en que efectivamente satisfaga la indemnización, mediante pago, reparación o reposición, al asegurado, beneficiario o perjudicado.
5. No hay lugar a la indemnización por mora del asegurador cuando la falta de satisfacción de la indemnización o de pago del importe mínimo esté fundada en una causa justificada o que no le fuere imputable.
La cuestión a dilucidar en el presente caso se ciñe a la existencia o no de la justificación que exoneraría a la aseguradora del recargo por mora. Al respecto, el TS sala civil considera que la indemnización establecida en el artículo 20 de la Ley de Contrato de Seguro tiene un marcado carácter sancionador y una finalidad claramente preventiva, en la medida en que sirve de estímulo para el cumplimiento de la obligación principal que pesa sobre el asegurador, cual es la del oportuno pago de la correspondiente indemnización capaz de proporcionar la restitución íntegra del derecho o interés legítimo del perjudicado. La mora de la aseguradora únicamente desaparece cuando de las circunstancias concurrentes en el siniestro o del texto de la póliza surge una incertidumbre sobre la cobertura del seguro. Por ello el Tribunal ha mantenido una interpretación restrictiva en la apreciación de la causa de exoneración, al efecto de impedir que se utilice el proceso como excusa para dificultar o retrasar el pago a los perjudicados.
Manteniendo plena congruencia con lo expuesto, el TS sala social ha entendido en algunas ocasiones que, efectivamente, cabía exonerar a la aseguradora de los intereses porque: o bien era controvertida la inclusión del actor en la póliza, o la postura inicial de la aseguradora estaba avalada por la interpretación jurisprudencial entonces vigente, o se discutía la naturaleza común o profesional de la enfermedad resultante, o estaba en discusión la fecha del hecho causante que determinaba la vigencia de la póliza, el cual no quedó fijado hasta que se dictó la sentencia recurrida. Por tanto, no se considera justificación para la exoneración de abono de intereses la falta de concreción de la cantidad en la que se fije la indemnización.
En el presente caso la aseguradora ni siquiera ofreció una indemnización mínima, pese a ser cabal conocedora de la concurrencia del accidente y del resultado lesivo del mismo y haberse producido un extenso lapso de tiempo desde el accidente. No se aprecia en este caso complejidad alguna para que por parte de la aseguradora se avanzara una cuantificación económica mínima que, con independencia de la discrepancia ulterior, pudiera servir de elemento a tener en cuenta en el cumplimiento de su obligación. Y, finalmente, ninguna duda cabía a la aseguradora sobre su obligación desde la fecha del siniestro, por lo que no es posible aceptar la excusa de la necesidad de conocer el importe final a indemnizar.

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