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Suelo rústico. Cantabria

El suelo rústico se diferencia en dos tipos: suelo rústico de especial protección y suelo rústico de protección ordinaria.
Se configuran como suelo rústico de especial protección los terrenos en que concurran algunas de las siguientes circunstancias:
a) Que el régimen de usos previsto conforme a los planes y normas de ordenación territorial o a la legislación sectorial pertinente sea incompatible con su transformación mediante la urbanización en razón de sus valores paisajísticos, históricos, arqueológicos, científicos, ambientales, culturales, agrícolas, de riesgos naturales acreditados, o en función de su sujeción a limitaciones o servidumbres para la protección del dominio público.
Se puede asignar otra clasificación distinta a la de suelo rústico de especial protección a los suelos en los que concurra alguno de los valores o restricciones anteriores, siempre que se sujeten a un régimen de usos que no menoscaben los valores que se quieren proteger, ni se desconozca el concreto régimen limitativo establecido en el planeamiento territorial o la legislación sectorial.
b) Que sean clasificados como tales por los planes generales de ordenación urbana por estimar necesario preservarlos de su transformación urbana en atención a los valores genéricos anteriores, a sus riquezas naturales o a su implantación agrícola, forestal o ganadera.
El suelo rústico de protección ordinariase constituye por los terrenos a los que, sin reunir los requisitos y características del de especial protección, sean reconocidos como tales por el plan general con objeto de preservarlos de las construcciones propias de las zonas urbanas y de su desarrollo urbano integral.

Derechos y deberes de los propietarios

Los propietarios tienen derecho a usar, disfrutar y disponer de sus terrenos de conformidad con la naturaleza de los mismos, debiendo destinarlos a los fines agrícolas, forestales, ganaderos, cinegéticos, extractivos y otros semejantes vinculados a la utilización racional de los recursos naturales, dentro de los límites que, en su caso, establezcan las leyes o el planeamiento territorial y urbanístico, sin perjuicio de las siguientes limitaciones:
1) Se prohiben las divisiones, segregaciones o fraccionamientos de terrenos de cualquier tipo en contra de lo dispuesto en LOTSUCA, en el planeamiento urbanístico o, en su defecto, en la legislación agraria, forestal o de similar naturaleza, salvo:
– que se trate de concentrar propiedades;
– que se destine una de las fincas resultantes a cualquier tipo de uso no agrario permitido legalmente, y siempre que no dé lugar a construcciones residenciales colectivas, urbanizaciones y otras propias del entorno urbano.
En este caso se precisa licencia solicitada dentro del plazo de un año desde la autorización de las operaciones y ejecutarse en el plazo establecido en la licencia o en sus prórrogas, haciéndose constar estas condiciones en la autorización.
Los propietarios no pueden exigir de las Administraciones públicas las obras de urbanización y servicios urbanísticos.
2) En suelo rústico de especial protección han de estar prohibidas las construcciones, instalaciones, actividades y usos que impliquen la transformación de su naturaleza y destino o infrinjan el concreto régimen limitativo establecido por el planeamiento territorial y la legislación sectorial. En los especialmente protegidos incluidos en un ámbito regulado por instrumentos de planificación sectorial o territorial, el régimen es el previsto en esos instrumentos, salvo que el planeamiento municipal establezca un régimen más restrictivo.
En ausencia de previsión específica más limitativa que se incluya en la legislación sectorial, así como en los instrumentos de planeamiento territorial o urbanístico que resulten aplicables, y en las condiciones que los mismos establezcan, se pueden autorizar, excepcionalmente, las siguientes:
– las que sean necesarias para las explotaciones agrícolas, ganaderas, forestales y otras análogas, que guarden relación con la naturaleza, extensión y utilización de la finca, incluidas las viviendas de las personas que hayan de vivir y vivan real y permanentemente vinculadas a la correspondiente explotación;
– las que sean complementarias de las anteriores y tengan por objeto la transformación y venta directa de los productos agrarios, así como las actividades turísticas, cinegéticas, artesanales, culturales, educativas y cualesquiera otras complementarias de la actividad realizada en dichas explotaciones;
– las que estén vinculadas a la ejecución, entretenimiento y servicio de obras públicas e infraestructuras;
– las que sean consideradas de interés público o social por la Administración sectorial correspondiente;
– aquellas en que se lleven a cabo usos que fuera imprescindible ubicar en suelo rústico, bien por ser ese su normal ámbito de desarrollo, bien por ser inadecuado para ello el suelo urbano;
– las actividades extractivas y las construcciones vinculadas a ellas, siempre que se trate de un suelo rústico especialmente protegido para esa finalidad;
– la ampliación de usos, instalaciones y construcciones cuya ubicación en suelo rústico sea imprescindible por ser la única clase de suelo adyacente en la que puede llevarse a cabo esta ampliación, adoptándose las medidas de integración paisajística adecuadas;
– las obras de reconstrucción, restauración, renovación y reforma de edificaciones preexistentes, para ser destinadas a cualquier uso compatible con la legislación sectorial, así como con el planeamiento territorial y urbanístico, incluido el uso residencial, cultural, actividad artesanal, de ocio o turismo rural, siempre que no impliquen aumento de volumen.
Si estas edificaciones están incluidas en el catálogo de edificaciones en suelo rústico se permite la reconstrucción de las edificaciones catalogadas. También se puede ampliar la superficie construida hasta un 20% para dotar a la edificación de unas condiciones de habitabilidad adecuadas y para servir al uso al que se destine, siempre que se conserven, restauren o mejoren los caracteres arquitectónicos que determinaron su inclusión en el catálogo. Ahora bien, si no están incluidas en el citado catálogo por haber experimentado reformas que hayan podido determinar la pérdida de los iniciales caracteres arquitectónicos de las edificaciones propias del entorno rural, se puede tramitar la autorización de obras de restauración, renovación y reforma que lleven aparejada la ampliación de la superficie construida hasta un 20%, para dotar a la edificación de unas condiciones de habitabilidad adecuadas y para servir al uso al que se destine, siempre que se recuperen los caracteres iniciales de la edificación, condicionando la autorización a que con carácter previo al otorgamiento de la licencia municipal el ayuntamiento modifique el catálogo para incluir dicha edificación.
Si la edificación tiene características arquitectónicas relevantes, la intervención que se autorice no podrá alterarlas.

Usos en suelo rústico

El régimen de usos del suelo rústico de protección ordinaria es el previsto en los instrumentos de planificación sectorial o territorial, salvo que el planeamiento municipal establezca un régimen más restrictivo. Sin embargo, se pueden autorizar las siguientes construcciones, instalaciones, actividades y usos:
– todas las previstas en LOTSUCA art.112.2;
– las que sean necesarias para la realización de actividades relativas a la elaboración y comercialización de productos tradicionales o derivados de la actividad agropecuaria, y los servicios complementarios de dichas actividades;
– las actividades extractivas y las construcciones vinculadas a ellas;
– los usos deportivos y de ocio sin instalaciones asociadas o con instalaciones desmontables necesarias para la realización de la actividad, así como las instalaciones deportivas y de ocio descubiertas que, o bien sean accesorias de construcciones e instalaciones preexistentes, o bien ubiquen sus construcciones asociadas apoyándose en edificios preexistentes, sin perjuicio de la posible adecuación a estos nuevos usos; y
– la construcción de viviendas unifamiliares aisladas, así como de instalaciones vinculadas a actividades artesanales, culturales, de ocio y turismo rural.
Sin perjuicio de las condiciones más restrictivas que establezca la legislación aplicable o el planeamiento sectorial territorial o urbanístico, a las nuevas construcciones, instalaciones y usos en suelo rústico les son de aplicación las siguientes condiciones:
– se aplica en todo caso lo dispuesto en LOTSUCA art.32 s. como normas de aplicación directa;
– quedan prohibidas las construcciones residenciales colectivas, urbanizaciones u otras propias del entorno urbano;
– las edificaciones que se proyecten han de adecuarse a la pendiente natural del terreno, de modo que ésta se altere el menor grado posible, tanto en el perfil modificado como en el resto de la parcela;
– respecto a las infraestructuras necesarias para obtener servicios tales como abastecimiento de agua, evacuación y tratamiento de aguas residuales, suministro de energía eléctrica y recogida, tratamiento, eliminación y depuración de toda clase de residuos, corren por cuenta del promotor de la actuación, tanto la construcción como su conservación y mantenimiento, y se ha de procurar que los servicios se extiendan soterrados;
– para la construcción de una vivienda, la parcela mínima ha de ser al menos de 2000 m2, salvo que el planeamiento establezca una parcela mínima inferior;
– los cerramientos han de situarse de tal manera que la distancia mínima al límite exterior de la calzada, vial o camino sea de 3 metros, salvo que el planeamiento establezca una distancia mínima inferior, en atención a las características del entorno, debiendo los propietarios ceder gratuitamente al ayuntamiento, y acondicionar, con esos límites, los terrenos necesarios para la ampliación del viario preexistente;
– se han de respetar y, en su caso, han de reponerse, los cierres de piedra perimetrales de la parcela objeto de edificación, y respetarse los setos vivos y arbolado relevantes;
– la altura máxima de las viviendas que puedan autorizarse no será superior a 9 metros, medidos desde cualquier punto del terreno en contacto con la edificación hasta su cumbrera;
– las explotaciones agropecuarias permitidas por el planeamiento, así como sus ampliaciones, han de tener en cualquier caso la condición de uso compatible con las construcciones residenciales y de ocio y turismo rural que se edifiquen al amparo de esta sección;
– las nuevas edificaciones deben apoyarse en la red de caminos existente, salvo justificación expresa, introduciendo únicamente los viarios o caminos imprescindibles.
Para la autorización de las obras, construcciones y usos en los ámbitos regulados por instrumentos de planificación sectorial o territorial deben tenerse en cuenta los criterios establecidos en los mismos, y, en su defecto se debe analizar la solicitud, ponderando el carácter ordinario o excepcional con que el plan sectorial o territorial prevé el uso, las condiciones del entorno, la necesidad que satisface y la menor afección al espacio protegido.
El ayuntamiento, a través de ordenanzas, puede determinar las condiciones estéticas y de diseño permitidas para las construcciones autorizables en suelo rústico.
La autorización para las construcciones, instalaciones y usos permitidos corresponde a la comisión regional de ordenación del territorio y urbanismo (CROTU), sin perjuicio del cumplimiento de lo dispuesto en la legislación sectorial aplicable. La autorización para las construcciones, instalaciones y usos permitidos en LOTSUCA art.113(suelo rústico de protección ordinaria) corresponde a:

Ayuntamiento En los municipios con plan general, previo informe de la comisión regional de ordenación del territorio y urbanismo que sea vinculante cuando proponga la denegación fundada en infracción concreta de los requisitos y condiciones previstos en LOTSUCA o en el planeamiento territorial
Comisión regional de ordenación del territorio y urbanismo En los municipios sin plan general y en los que tienen plan general no adaptado

No obstante, cuando las instalaciones, construcciones y usos se extiendan a más de un término municipal, la competencia ha de corresponder, en todo caso, a la comisión regional de ordenación del territorio y urbanismo.
Sin perjuicio de lo anterior, pueden autorizarse directamente, mediante la licencia municipal, las siguientes actuaciones:
– las obras de mantenimiento, conservación, restauración, renovación y reforma de edificaciones preexistentes que no impliquen cambio de uso ni aumento de volumen;
– la nivelación de terrenos no vinculada a usos constructivos, sin afectar a los valores naturales, culturales y paisajísticos de la finca y que no implique la generación de riesgos;
– las pequeñas instalaciones o edificaciones, de una superficie máxima de 6 m2, destinadas a la guarda de aperos de labranza o cobijo de animales domésticos.

NOTA
Hasta la aprobación del plan especial sobre suelo rústico o de los planes generales que incorporen en el suelo rústico las determinaciones previstas en LOTSUCA art.45.2.g), se puede autorizar la construcción de viviendas aisladas de carácter unifamiliar, así como construcciones e instalaciones vinculadas a actividades artesanales, culturales, de ocio y turismo rural, en los ámbitos siguientes:

Municipios sin plan general o con normas subsidiarias Cuando la edificación que se pretenda construir se encuentre en la mayor parte de su superficie a un máximo de 100 metros del suelo urbano medidos en proyección horizontal, si bien no se pueden autorizar estas construcciones en los concretos terrenos que estén sometidos a un régimen especial de protección incompatible con su transformación urbana conforme a los planes y normas de ordenación territorial o a la legislación sectorial pertinente, o que dispongan de valores intrínsecos que les hagan merecedores de una especial protección
Municipios con plan general o con normas subisidiarias Cuando la edificación que se pretenda construir se encuentre en la mayor parte de su superficie a un máximo de 200 metros del suelo urbano medidos en proyección horizontal

Las características de la edificación han de ser coherentes con la arquitectura propia del núcleo, sin que puedan admitirse soluciones constructivas discordantes con las edificaciones preexistentes representativas del núcleo de población. La edificación que se pretenda llevar a cabo ha de armonizar con el entorno, especialmente en cuanto a alturas, volumen y materiales exteriores.
Deben adoptarse las medidas correctoras necesarias para garantizar la mínima alteración del relieve natural de los terrenos y el mínimo impacto visual sobre el paisaje, procurándose la conexión soterrada a las infraestructuras existentes en el municipio.
El número de viviendas admisible no puede superar el número de viviendas preexistentes en el núcleo urbano o tradicional a 30-6-2012.
Las construcciones han de cumplir lo dispuesto en LOTSUCA art.114 y las condiciones estéticas y de diseño que se permiten para las edificaciones previstas en las ordenanzas municipales.
La parcela mínima para la edificación es de 1500 m2, cuando la mayor parte de la edificación a construir esté a una distancia de hasta 50 metros medidos en proyección horizontal, o de 2000 m2 en el resto de los casos.
La ocupación máxima de parcela por la edificación será del 10% de la superficie bruta de parcelas de más de 2000 m2; en las parcelas de entre 1500 y 2000 m2, un máximo de 200 m2 por planta; y si en una misma edificación se compatibiliza junto al uso de vivienda el de una actividad artesanal o de ocio y turismo rural, será el 15% de su superficie bruta.
La distancia mínima de la edificación al lindero es de 5 metros.
El frente mínimo de la parcela a vía pública o camino público o privado, es de 3 metros.

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