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Delito de acoso laboral

El delito de trato degradante (CP art.173.1) requiere para su apreciación de la concurrencia de un elemento medial (infligir a una persona un trato degradante), y un resultado (menoscabando gravemente su integridad moral). Por trato degradante, se entiende aquel que pueda crear en las víctimas sentimientos de terror, de angustia y de inferioridad susceptibles de humillarles, de envilecerles y de quebrantar, en su caso su resistencia física o moral.
La acción típica consiste en infligir a otra persona un trato degradante, de forma que se siga como resultado y en perfecta relación causal un menoscabo grave de su integridad moral. El núcleo de la descripción típica está integrado por la expresión «trato degradante», que parece presuponer una cierta permanencia, o al menos repetición, del comportamiento degradante, pues en otro caso no habría «trato» sino simplemente ataque; no obstante ello, también se comete el delito con una conducta única y puntual, siempre que en ella se aprecie una intensidad lesiva para la dignidad humana suficiente para su encuadre en el precepto; es decir, un solo acto, si se prueba brutal, cruel o humillante puede ser calificado de degradante si tiene intensidad suficiente para ello.
El acoso laboral es el hostigamiento psicológico u hostil en el marco de cualquier actividad laboral o funcionarial que humille a quien lo sufre, imponiendo situaciones de grave ofensa a la dignidad, lo que sin duda conlleva la lesión de la dignidad de la víctima. Aunque los distintos actos realizados no configuren en su consideración aislada un trato degradante, su consideración conjunta si permite dicha calificación, a la vista de la ubicación sistemática del tipo indicativa del bien jurídico protegido, y en consideración a la sanción con la misma pena a las dos conductas contempladas en el CP art.173, de manera que la diferencia entre ambas figuras estriba en la dinámica comisiva.
El entendimiento del acoso laboral como un grave atentado contra la integridad moral, en tanto penológicamente asimilado al trato degradante, proporciona un criterio esencial para delimitar su ámbito de aplicación respecto a las distintas ramas del ordenamiento jurídico que pueden incidir en la relación de servicios afectada. En este caso, los actos consistentes en la privación progresiva de las funciones que la trabajadora venía realizando, de la copia de las llaves de acceso a su puesto de trabajo -que, en cambio tenían el resto de trabajadores- obligándola con ello a tener que esperar en ocasiones en la calle hasta la llegada de alguno de ellos, la instalación de un programa informático que no le permitía acceder a ciertos contenidos necesarios para el desempeño de su trabajo, la remisión de correos electrónico recriminándole púbicamente, etc., deben integrarse en el delito cuestionado.

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