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Calificación de actividades con pérdidas persistentes, irracionales o realizadas con el fin de entretenimiento

El Tribunal Supremo analiza la incidencia de tres cuestiones en la consideración de una actividad como económica:
1. Si la existencia de beneficios es un presupuesto de la actividad económica, de manera que su no concurrencia excluya la calificación de la actividad como tal.
El RDLeg 3/2004 art.25 (actual LIRPF art.27) no supedita la existencia de actividad económica a la obtención de ganancias o pérdidas en el ejercicio; únicamente exige la ordenación por cuenta propia de trabajo y capital con la intención de intervenir en el mercado de bienes y servicios. Por tanto, la obtención de pérdidas en una actividad no es susceptible de eliminar, por sí misma, el ejercicio de una actividad de económica.
2. Si la permanencia de una actividad económica deficitaria (durante siete años) permite concluir que desde el punto de vista de la racionalidad hay que presumir que la actividad de estas características es irracional.
Desde un estricto punto de vista económico, y dado que los resultados económicos no son un elemento condicionante de la existencia de actividad económica, debe entenderse que la persistencia de pérdidas durante varios ejercicios es irrelevante para mantener la calificación de actividad económica, puesto que la ley no introduce esa circunstancia como elemento excluyente de la actividad económica.
No obstante, si la esencia de toda actividad económica es la obtención de beneficio, no puede sostenerse su existencia desde un punto de vista racional, cuando las pérdidas son constantes y mantenidas durante diversos ejercicios. Ahora bien, lo anterior requiere un análisis exhaustivo y completo de la actividad que demuestre, tanto por los medios, de todo orden utilizados, como por los fines pretendidos, su irracionalidad.
En el caso que plantea la sentencia, el Tribunal Supremo tiene en cuenta que las actividades cuestionadas (hípica y forestal) no producen beneficios inicialmente, lo que justificaría las pérdidas de los ejercicios iniciales y rechaza la irracionalidad pretendida por la Administración porque esta no ha sido probada. La irracionalidad en el comportamiento humano, pese a las pérdidas, no se presume. Lo que se presume es la racionalidad, y la afirmación de la irracionalidad tiene que ser probada, mediante un razonamiento completo y acabado de su concurrencia en el ejercicio y desarrollo de la actividad económica.
3. Si una actividad calificada de «hobby» puede ser excluida, por este solo hecho, de lo que se consideran como actividades económicas.
Una actividad de entretenimiento -supone el Tribunal que esta es la calificación que traduce dicha expresión-, no puede ser excluida del ámbito de las actividades económicas por el solo hecho de ser entretenimiento. Prueba de ello es que las actividades de entretenimiento, cuando tienen resultados positivos, no son excluidas del ámbito de las actividades económicas por la Administración.

NOTA
El Tribunal reconoce, no obstante, que el estudio conjunto de los problemas mencionados podría ofrecer una solución diferente a su análisis separado, lo que no ocurre en el caso concreto que analiza la sentencia.

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